MADRID, 18 (SERVIMEDIA)

Un equipo internacional reconocido por refutar varios descubrimientos de agujeros negros, en el que participan investigadores del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Astrofísica de Canarias, el Departamento de Astrofísica de la Universidad de La Laguna y el Centro de Astrobiología del CSIC-INTA de Madrid, ha descubierto un agujero negro de masa estelar en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina a la nuestra. Bautizado como VFTS 243, tiene al menos nueve veces la masa del Sol y orbita una estrella azul caliente que pesa 25 veces la masa del Sol.

«Por primera vez, nuestro equipo se reunió para dar a conocer el descubrimiento de un agujero negro en lugar de refutarlo», explicó este lunes el autor principal del estudio, publicado en ‘Nature Astronomy’, Tomer Shenar, quien señaló que, además, descubrieron que la estrella que dio origen al agujero negro desapareció sin ningún signo de potente explosión, tal y como confirmó este lunes el Observatorio Europeo Austral en un comunicado en el que añadió que el descubrimiento se realizó gracias a seis años de observaciones obtenidas con su Very Large Telescope (VLT).

«Identificamos una ‘aguja en un pajar'», confirmó Shenar, quien comenzó el estudio en el centro KU Leuven, en Bélgica y ahora cuenta con una beca Marie-Curie en la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos).

Aunque se han propuesto otros candidatos similares a agujeros negros, el equipo afirmó que este es el primer agujero negro de masa estelar «inactivo» que se detecta «inequívocamente» fuera de nuestra galaxia y explicó que los agujeros negros de masa estelar se forman cuando las estrellas masivas llegan al final de sus vidas y colapsan bajo su propia gravedad.

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En un sistema binario (un sistema de dos estrellas que giran una alrededor de la otra), este proceso deja un agujero negro en órbita con una estrella compañera luminosa y el agujero negro está «inactivo» si no emite altos niveles de radiación de rayos X, que es la forma en que normalmente se detectan dichos agujeros negros.

AGUJEROS NEGROS INACTIVOS

«Es increíble que apenas sepamos de la existencia de estos agujeros negros inactivos, dado lo comunes que la comunidad astronómica supone que son», explicó el coautor, Pablo Marchant, de KU Leuven.

Por su parte, otra de las coautoras, Julia Bodensteiner, investigadora de ESO en Alemania, reconoció que, durante «más de dos años» el equipo ha «estado buscando este tipo de sistemas binarios de agujeros negros». «Me emocioné mucho cuando conocí los datos sobre VFTS 243, que, en mi opinión, es el candidato más convincente reportado hasta la fecha», abundó.

Para encontrar a VFTS 243, buscaron casi 1.000 estrellas masivas en la región de la Nebulosa de la Tarántula de la Gran Nube de Magallanes, buscando las que podrían tener agujeros negros como compañeros y reconocieron que identificar a estos compañeros como agujeros negros es «extremadamente difícil, ya que existen muchas posibilidades alternativas».

En este sentido, Shenar admitió que, como investigador que ha refutado posibles agujeros negros en los últimos años, era «extremadamente escéptico con respecto a este descubrimiento». Su escepticismo fue compartido por el coautor Kareem El-Badry, del Centro de Astrofísica|Harvard & Smithsonian, en los Estados Unidos, quien admitió que, cuando el primero le pidió que revisara sus hallazgos, tuvo sus «dudas», pero no fue capaz de «encontrar una explicación plausible para los datos que no involucraran un agujero negro».

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UNA VISIÓN ÚNICA

El descubrimiento también ofrece al equipo una visión única de los procesos que acompañan la formación de agujeros negros, según el Observatorio, que puntualizó que la comunidad astronómica «cree que un agujero negro de masa estelar se forma a medida que el núcleo de una estrella masiva moribunda colapsa, pero sigue sin quedar claro si este proceso va acompañado o no por una potente explosión de supernova»:

«La estrella que formó el agujero negro en VFTS 243 parece haber colapsado por completo, sin signos de una explosión anterior», explicó a este respecto Shenar, quien advirtió de que la evidencia de este escenario de ‘colapso directo’ ha surgido «recientemente, pero podría decirse que este estudio proporciona una de las indicaciones más claras» y defendió que «esto tiene enormes implicaciones para el origen de las fusiones de agujeros negros en el cosmos».

Según recordó el Observatorio, a pesar del apodo de «policía de agujeros negros», el equipo que ha realizado el hallazgo «fomenta activamente el escrutinio» y espera que su trabajo permita el descubrimiento de otros agujeros negros de masa estelar que orbitan estrellas masivas, miles de los cuales se predice que existen en la Vía Láctea y en las Nubes de Magallanes.

En este sentido, El-Badry se mostró confiado en que «otras personas que trabajan en este campo estudien detenidamente este análisis y traten de deducir modelos alternativos». «Es un proyecto muy emocionante del que formar parte», resolvió.

La investigación que ha dado lugar a estos resultados ha recibido financiación del Consejo Europeo de Investigación (ERC) en el marco del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea.

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