MADRID, 06 (SERVIMEDIA)

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) aumenta en España un 30% en la última década, por lo que la Sociedad Española de Nefrología (SEN) reclamó este lunes un nuevo Plan Nacional para frenar este preocupante crecimiento que «de mantener este ritmo podría convertirse en la segunda causa de muerte en pocos años».

Así lo expresaron los nefrólogos durante la jornada ‘Salud Renal para Todos’ organizada por la SEN y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y celebrada en el Ministerio de Sanidad con motivo del Día Mundial del Riñón, que se celebrará el 9 de marzo.

Ante la actual situación, la SEN demandó un nuevo Plan Nacional sobre la Enfermedad Renal Crónica, que actualice la estrategia aprobada en 2015 con el consenso de todas las comunidades autónomas y dé respuesta a la preocupante escalada tanto de la incidencia como de la prevalencia de las patologías renales.

De hecho, la ERC ha aumentado casi un 30% en la última década y el número de personas en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) ha superado por primera vez las 1.300 personas por millón de población. Según advirtió la SEN, de seguir su ritmo actual de crecimiento, se convertirá en la segunda causa de muerte en España en pocos años.

Además, en dos décadas, un tercio de la población tendrá 65 años o más (principal segmento de población con ERC), por lo que en 20 años se habrá duplicado el número de personas de esta edad en TRS.

PREVENCIÓN Y DETECCIÓN PRECOZ

A este respecto, la presidenta de la SEN, la doctora Patricia de Sequera, reconoció que «quizás porque se ha pensado que el deterioro renal es inevitable, quizás porque se ha difundido la idea equivocada de que es indisociable del envejecimiento y que no hay forma de prevenirlo, lo cierto es que no hemos logrado desarrollar una verdadera concienciación social en relación con las patologías renales. Por ello, la prevención y el diagnóstico precoz deben ser los objetivos del nuevo plan nacional».

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Además, destacó la directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil, «siempre que sea posible se debe ofrecer la opción del trasplante. No sólo por la mejora en la calidad de vida del paciente, sino también por el ahorro que esto supone para el sistema sanitario. A ello se suma que el trasplante ayuda a reducir el impacto de la hemodiálisis en el medio ambiente».

De hecho, los nefrólogos remarcaron que, junto a la prevención, los otros dos pilares sobre los que debe pivotar la estrategia nacional es el fomento de los tratamientos sustitutivos domiciliarios (hemodiálisis domiciliaria y diálisis peritoneal) y el trasplante de donante vivo.

En cuanto a la prevención, los expertos coincidieron en la importancia de realizar campañas de información y sensibilización en centros educativos y televisión, así como la dotación a las consultas de apoyo en el ámbito psicológico, social, dietético y laboral implicando a las asociaciones de pacientes en las actividades de prevención y control de la enfermedad.

TRASPLANTE RENAL

Del mismo modo, recomendaron la promoción de la investigación psicosocial en pacientes renales, la educación sanitaria para la toma de decisiones y el análisis de coste-beneficio de este tipo de actuaciones.

Respecto a la terapia, los nefrólogos indicaron que el fomento de los tratamientos domiciliarios de la enfermedad renal, tanto la hemodiálisis domiciliaria como la diálisis peritoneal asistida, es crucial para mejorar la calidad de vida de estos pacientes, así como para reducir costes y garantizar la sostenibilidad económica del sistema sanitario.

En cuanto al trasplante renal se puso de manifiesto que España aporta el 3% de todos los trasplantes de riñón mundial y el 19% del ámbito europeo, representando, sin embargo, el 0,6% y el 9% de la población global y europea, respectivamente: 2.950 trasplantes de los 15.682 en la UE y 92.529 en el mundo.

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Asimismo, más de la mitad de los pacientes (el 54%) en tratamiento renal sustitutivo viven con un injerto renal funcionante y la supervivencia a diez años de los pacientes trasplantados españoles es bastante superior a la de EEUU (86,7% frente a 76,5% y, en pacientes diabéticos, 71,1% frente a 46,3%).

Sin embargo, aunque España es líder mundial en trasplantes de riñón, hay un importante desequilibrio entre el número de pacientes en lista de espera y la oferta de órganos para trasplante.

Aunque la actividad de donación no ha dejado de crecer, las necesidades también son cada vez más elevadas. Por ello, para compensar este desequilibrio es imprescindible el fomento de la donación de vivo, un procedimiento que representa la mejor opción para el paciente con ERC avanzada, pues sus resultados son mejores que los del donante fallecido en términos de supervivencia del trasplante y reducción de complicaciones.