– Según un estudio de RAND Europe e Idorsia

MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

El insomnio crónico, que se da cuando una persona tiene dificultades para conciliar el sueño al menos tres noches por semana durante tres meses, produce en España una pérdida de productividad laboral anual de 10.703 millones de euros. En países de renta alta supone una pérdida anual en el PIB de aproximadamente 372.000 millones de euros.

Así lo desvela el informe ‘Carga social y económica del insomnio en adultos’, realizado por la organización internacional de investigación sin ánimo de lucro RAND Europe con la colaboración de la compañía Idorsia para identificar y cuantificar sus efectos más allá del impacto en la salud y atención sanitaria, según precisó la compañía este martes en un comunicado.

En el estudio, que se ha basado en datos obtenidos de países de renta alta de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico en el norte, oeste y sur de Europa, Norteamérica y Australia, se describen los efectos del insomnio en relación a costes económicos indirectos (no relacionados con la atención sanitaria) y costes intangibles (no detectados directamente en transacciones económicas, pero que tienen un impacto en la salud o bienestar de un individuo) en Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.

El informe concluye que una de cada dos personas adultas de estos países presenta síntomas de insomnio, hasta un 25% presenta insomnio clínico y un 15% insomnio crónico, su forma más grave. Esto representa aproximadamente 172 millones de personas con síntomas de insomnio, 72 millones con insomnio clínico y 42 millones con insomnio crónico entre las poblaciones en edad laboral.

A este respecto, el doctor Marco Hafner, responsable de Investigación en RAND Europa, subrayó que la falta de un sueño «reparador y de calidad» debido al insomnio crónico «afecta directamente a la salud mental y física y repercute en la productividad del individuo afectando negativamente al empleador, empresas y en la economía del país y mundial».

COSTES DEL INSOMNIO

Según el estudio, los adultos con insomnio son «más propensos» al absentismo laboral y son menos productivos. En términos de costes indirectos, el insomnio crónico se ha relacionado a unos 11-18 días de absentismo, 39-45 días de presentismo y 44-54 días de pérdida general de productividad al año.

Así, los costes indirectos del insomnio crónico asociados a la pérdida de productividad laboral oscilan entre 1.600 y 185.000 millones de euros (un total de 372.000 millones de euros) del producto interior bruto (PIB) y las pérdidas anuales intangibles de bienestar entre 1.300 y 113.300 millones de euros (un total de 213.600 millones de euros) en los 16 países analizados.

Las proyecciones económicas del estudio encuentran que eliminar los efectos del insomnio mediante políticas de «prevención, educación, diagnóstico rutinario y tratamiento temprano aumenta la productividad en el trabajo y, por consiguiente, tiene un efecto positivo en el producto interior bruto (PIB)».

Con relación a los costes intangibles que genera el insomnio, según el informe, en promedio, los adultos que sufren insomnio están dispuestos a renunciar a un 14% de la renta per cápita anual de su hogar a cambio de obtener «el mismo grado de satisfacción con su vida que aquellas personas que no padecen insomnio».

INTERVENCIONES PARA REDUCIRLO

En este sentido, la investigadora y coordinadora del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales en el Hospital de Castellón y Coordinadora de Grupo de Trabajo, Económica y Empresa de la Alianza por el sueño, Carmen Bellido, defendió que un trabajador que no duerme bien por las noches, «tendrá hasta un 88% más probabilidad de accidentes en el trabajo e in itinere», entre otros perjuicios.

«Cualquier intervención para reducir el insomnio, ya sea a nivel de prevención primaria, secundaria o terciaria, sería de gran importancia para la salud pública y las organizaciones y también promovería una mejor salud y bienestar de los empleados», abundó, convencida de que establecer programas de prevención de este «riesgo laboral» resulta «clave para las organizaciones».

El estudio concluye con una serie de estrategias a nivel político, de investigación y de práctica clínica para «mitigar y paliar» las consecuencias que el insomnio «está teniendo en la economía mundial y en el bienestar social», según sus impulsores.

Entre ellas, instan a los gobiernos y a los sistemas de servicios sanitarios a incorporar en las estrategias nacionales de salud pública el sueño, a impulsar campañas de salud pública que hagan hincapié en la importancia de una adecuada higiene del sueño y a implementar la detección precoz «sistemática» del trastorno de insomnio en las visitas médicas rutinarias.

En paralelo, abogan por el establecimiento de protocolos coordinados entre los diferentes niveles asistenciales para garantizar a los pacientes un acceso oportuno al diagnóstico y tratamientos, entre otras medidas.