– Vaticina que el déficit público se reducirá al 3,5% del PIB en 2024 para después rebotar hasta el 4% a medio plazo

– Lo mismo sucedería con la deuda pública, que bajaría hasta el 107,9% del PIB en 2025 antes de volver a incrementarse hasta el 109% en 2028

MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) enmendó este miércoles la senda de consolidación fiscal trazada por el Gobierno a medio plazo y auguró que España mantendrá su déficit público por encima del 3,5% del PIB al menos hasta 2028, un nivel muy alejado del 3% que fijan las reglas fiscales que Bruselas reactivará previsiblemente en 2025.

Así se recoge en la última actualización del Monitor Fiscal del organismo liderado por Kristalina Georgieva, que también rechaza que el Ejecutivo de Pedro Sánchez vaya a cumplir su objetivo de déficit público para 2023. La institución con sede en Washington DC no compra el 3,9% que proyecta La Moncloa y lo eleva hasta el 4,5%, una décima más que en su estimación anterior.

Estas cifras se conocen tan solo un día después de que el Gobierno evidenciara su satisfacción con otro informe del FMI, el ‘World Economic Outlook’. En ese documento, revisó al alza la previsión de crecimiento del PIB de España para 2023 hasta el 1,5%, cuatro décimas más que en el cálculo previo, pero redujo en otras cuatro el augurio para 2024, hasta el 2%.

En este documento, sin embargo, las estimaciones del FMI dan la espalda al Ejecutivo. Y lo hacen con un escenario macroeconómico que arranca desactualizado, ya que recoge que España cerró 2022 con un déficit del 4,5% −una cifra que se corresponde a su anterior previsión− y no con el 4,8% que confirmó el Gobierno hace ya dos semanas. Pese a esta circunstancia, el FMI continúa siendo más pesimista que el Gobierno.

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El Ejecutivo sostiene que, tras rebajar el déficit al 3,9% en 2023, lo reducirá hasta el 3,3% en 2024 para acabar situándolo en el 2,9% en 2025, un nivel que cumpliría con las reglas fiscales que la Comisión Europea reactivaría para ese mismo ejercicio y que obligan a los Estados miembros a mantenerse por debajo del 3%.

El FMI apuesta también por una senda a la baja para los próximos dos años, pero más moderada y con rebote en 2025. Tras el 4,5% que prevé para este año, sostiene que el déficit público cerrará en el 3,5% en 2024 y volverá a subir en 2025, cuando se elevará hasta el 3,8%. Estas cifras son mejores que las anticipadas en el anterior informe, pero, de cumplirse este augurio, España incumpliría las reglas fiscales de Bruselas.

SIN CONTABILIZAR FONDOS EUROPEOS

Este hecho se repetiría en los tres años posteriores, ya que la organización financiera internacional cree que el déficit se estancará en el 4% en 2026, 2027 y 2028. No obstante, para estos ejercicios, no refleja el impacto de los fondos europeos Next Generation EU, que podrían reducir la necesidad de financiación de España.

El FMI no explica en su informe el porqué de estas discrepancias con el escenario que maneja el Gobierno, pero sus datos revelan que el descenso de los ingresos sería muy parejo al de los gastos. En 2023, los ingresos se elevarían del 43,4% del PIB hasta el 44,2%, según el FMI. A partir de ahí, iniciarían un descenso hasta alcanzar el 41,4% en 2026, un nivel que mantendría también en 2027 y 2028.

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Los gastos, por su parte, se incrementarían desde el 47,8% del PIB registrado en 2022 hasta el 48,7% en 2023 por las medidas aprobadas por el Gobierno para paliar la coyuntura económica actual y proteger a las familias. Posteriormente, caerían de forma progresiva hasta llegar al 45,4% en 2026, una cifra que también se reproduciría en 2027 y 2028, y que no sería suficiente para paliar la reducción de ingresos.

Estos datos, sumados a los de crecimiento económico, empujan al FMI a calcular que la deuda pública bajará hasta el 110,5% del PIB para reducirse hasta el 108,3% y el 107,9% en 2024 y 2025, respectivamente, cumpliendo así con creces los objetivos del Gobierno. Sin embargo, la pretensión del Ejecutivo es continuar esta senda descendente a medio plazo, un escenario que el organismo internacional no contempla, ya que cree que volverá a subir hasta el 109,3% para 2028.

POLÍTICA FISCAL «RESTRICTIVA»

El FMI reconoce que sus perspectivas fiscales están sujetas a «un importante grado de incertidumbre» y dependerán «mucho» del ritmo de crecimiento económico a largo plazo y de la futura trayectoria de las tasas de interés mundiales. No obstante, advirtió a todos los países de que «el ajuste fiscal gradual y moderado que se contempla» hasta ahora «no será suficiente para evitar que los coeficientes de deuda pública reanuden una tendencia al alza, a medida que el PIB nominal se ralentice».

En este sentido, el informe subraya por enésima vez que es «fundamental» que la política fiscal y monetaria «se mantengan estrechamente alineadas» o, en otras palabras, que se aplique ya una política «fiscal más restrictiva» –con «apoyo focalizado» en los colectivos más vulnerables»– para complementar así «los esfuerzos» de las autoridades monetarias por reducir la inflación.

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«Las crisis recientes nos han enseñado que la política fiscal es una poderosa herramienta para fomentar la resiliencia. Sin embargo, para ese fin los gobiernos tendrán que asignar una mayor prioridad a recomponer los amortiguadores fiscales. Los países deberían desarrollar marcos fiscales creíbles basados en riesgos que promuevan políticas macroeconómicas coherentes, reduzcan las vulnerabilidades fiscales con el tiempo y generen el margen necesario para afrontar futuros shocks», concluye el informe.