MADRID, 17 (SERVIMEDIA)

El 32,9% de los españoles que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social tienen un trabajo remunerado. Del mismo modo, un total de 1,4 millones de personas con estudios superiores vive en esta situación, una cifra que se ha duplicado desde 2008, cuando eran 674.000.

Estas son algunas de las conclusiones de informe ‘El Estado de la Pobreza en España. Seguimiento de los indicadores de la Agenda UE 2030. 2015-2022’, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-ES), que se presentó este martes en un acto celebrado en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. En él estuvieron presentes el presidente de la EAPN-ES, Carlos Susías; de su responsable de investigación, Juan Carlos Llano; y técnica de incidencia, Ruth Carabantes.

España cuenta actualmente con 12,3 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social, el 26% de la población, 800.000 menos que en 2021. A pesar de ello, esta cifra supone un retraso de 1,8 millones de individuos para cumplir con el compromiso que adquirió al suscribir la Agenda 2030 de tener como máximo a 6,6 millones viviendo en esta realidad al final de la presente década.

Por territorios, Navarra (14,7%), País Vasco (16%) y Aragón (20%) presentan los guarismos más bajos; mientras que Ceuta (43%), Extremadura (38,7%) y Andalucía (38,7%) ocupan el ‘farolillo rojo’.

Ante esta situación, Carlos Susías aseveró que «tenemos un problema estructural en España» con la pobreza, ya que «difícilmente se consigue bajar» de la barrera del 20% de personas en riesgo de pobreza.

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A su vez, se ha reducido en 600.000 las personas que se encuentran en situación de pobreza extrema; sin embargo, todavía 4,2 millones de individuos sobreviven con ingresos inferiores a 560 euros al mes por unidad de consumo.

Algo parecido se aprecia en los datos de desigualdad, que han caído a niveles desconocidos desde 2008, como lo atestigua que la renta media por personas registra el mayor incremento desde ese año, situándose en 13.008 euros, 738 más que en 2021.

ESTUDIOS Y GÉNERO

A pesar de estas cifras, la desigualdad de género se mantiene como un «problema histórico y estructural». Sobre este particular, el trabajo pone de manifiesto que el 27,2% de las mujeres se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social frente al 24,8% de los hombres. A ello se añade que las políticas de recuperación no llegan por igual a ambos sexos, como lo ilustra que desde 2015 su aplicación ha logrado que haya 500.000 hombres pobres menos y únicamente han sacado de la pobreza a 61.000 mujeres.

El 32,9% de las personas en riesgo de pobreza en España tiene un empleo remunerado como consecuencia de «los bajos salarios y la precarización del mercado laboral desde 2008», según los autores del informe.

El trabajo también indica que 1,4 millones de personas pobres tienen educación superior, una cifra que se ha duplicado desde 2008, cuando eran 674.000 personas, siendo la más alta de toda la serie histórica.

En la misma línea, el 42,9% de la población en riesgo de pobreza y/o exclusión social ha finalizado estudios medios o altos, frente a una de cada diez personas con educación superior.

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Alrededor de 2,6 millones de menores se encuentra en esta situación, un tercio del total (32,2%). La peor parte se la llevan las familias monomarentales (49,2%).

GENERADORES DE POBREZA

El informe expone que el coste de la vivienda, la brecha de género y el apoyo insuficiente a las familias con menores se constituyen como factores clave para la generación de pobreza en España.

En lo concerniente a la vivienda, el 79,1% de los españoles con gasto elevado en vivienda era pobre, lo que provoca que las personas en esta situación tienen menos acceso a la propiedad y alquilan más, lo que genera un círculo vicioso, ya que el alquiler genera inseguridad y es más caro que la hipoteca.

En la misma línea, el gasto dedicado a la vivienda entre la población en pobreza equivale al 39,1% de los ingresos del hogar, un esfuerzo más de tres veces superior al que realizan las personas no pobres (12,5%).

En 2022, el 47,8% de la población española tuvo dificultades para llegar a fin de mes; el 33,5% no pudo permitirse un mínimo de una semana de vacaciones al año; y el 17,1% no logró mantener su vivienda a una temperatura adecuada.

PROTECCIÓN ESTADO

El estudio testimonia que «sin políticas de protección social ni pensiones públicas, el número de personas en situación de pobreza se duplicaría, llegando a afectar a casi la mitad de la población». En lo concerniente a la pobreza severa, afectaría a casi un tercio de la población y la desigualdad «presentaría cifras desorbitadas»: el 20% más rico ganaría alrededor de 48 veces más que el 20% más pobre.

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El mero crecimiento económico, según el informe, no sería suficiente para luchar contra la pobreza, por lo que se necesitarían 68 años de crecimiento ininterrumpido del PIB per cápita para acabar con la pobreza en España.

Por todo ello, la EAPN-ES llamó a forjar un pacto de Estado de prevención y lucha contra la pobreza y la exclusión social.