– Según sus probabilidades de desbordamiento

– El Gobierno trabaja en un sistema de alerta por inundaciones similar al de la Aemet

MADRID, 27 (SERVIMEDIA)

Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) ha desarrollado un método basado en rangos de probabilidad que permite elaborar mapas más fiables de riesgo de inundación en ríos.

La ordenación del territorio en zonas con ríos está muy ligada a los cursos de agua y, en función de estos, establece límites de uso para las zonas circundantes.

Sin embargo, establecer estos límites supone usar medidas que ignoran la naturaleza cambiante de los parámetros empleados. Por ejemplo, para fijar las zonas que pueden inundarse en caso de crecida se utilizan estimaciones de hasta dónde llegan las inundaciones fluviales a partir de datos recogidos en episodios anteriores, los usos del suelo, la batimetría del río -es decir la topografía del fondo del río- o la topografía del lugar.

«El sistema actual asigna valores fijos a cada parámetro y lo que proponemos nosotros es aplicar un modelo probabilístico en el que cada estimación se mueve entre dos valores porque, igual que ocurre con otro tipo de análisis -como, por ejemplo, la contaminación del agua- no existe un único dato bueno, sino que siempre nos movemos en un rango determinado», indica Juan Antonio Ballesteros, investigador del MNCN.

Actualmente se crean mapas en los que la protección existe o no existe, sin aplicar las probabilidades de inundación que se dan en cada área. «Frente a este planteamiento, hemos hecho un análisis pormenorizado basado en la estimación del tamaño de las inundaciones, los usos del suelo, la batimetría, la topografía o la energía que puede tomar el agua en función de la pendiente existente. Los datos recabados demuestran que el área de inundación es muy variable y está sujeta a una incertidumbre sustancial, dependiendo del enfoque elegido», aclara José Bodoque, investigador de la UCLM.

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Bodoque añade: «Nuestros hallazgos muestran que los mapas actuales no son lo suficientemente fiables para la gestión del riesgo de inundación, con las implicaciones que esto supone para la implementación de la Directiva Europea de Inundaciones».

Ballesteros subraya que esto se traduce en que, al elaborar el mapa de riesgo en función de un rango de valores de certidumbre, se pueden adecuar las restricciones a las distintas probabilidades. «Por ejemplo, si una zona tiene un 70% de posibilidades de inundarse y otra solo un 30%, el uso del suelo se puede adecuar a esa certidumbre, es decir, quizá no se pueda poner una vivienda, pero si darle otro uso al suelo», contextualiza.

SISTEMA DE ALERTAS

Por otro lado, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico perfila un nuevo sistema de alerta a la población por riesgo de inundaciones de ríos similar a los que emplea la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) con los colores amarillo, naranja o rojo ante la previsión de lluvias intensas.

Ese modelo podría estar operativo «a corto plazo», según fuentes del departamento dirigido por Teresa Ribera, con lo que ayudaría a evitar o minimizar daños por crecidas de ríos como la reciente DANA (depresión aislada en niveles altos) en Madrid y Toledo, fundamentalmente.

Las confederaciones hidrográficas disponen actualmente de sistemas automáticos de información hidrológica (conocidos por sus siglas SAIH), que informan a tiempo real de caudal que circula por los ríos y de la previsión de agua que puede llegar a determinados tramos.

Pero esos sistemas no ofrecen alertas hidrológicas. Después de que la Aemet activara el aviso rojo por lluvias muy fuertes, la Comunidad de Madrid envió por primera vez el pasado 3 de septiembre una alerta sonora y escrita por teléfono móvil a los ciudadanos que se encontraban en la región. «No utilice su vehículo si no es estrictamente necesario y permanezca en su domicilio atento a posteriores actualizaciones informativas. Por favor, solo llame al 112 en caso de emergencia», indicaba el mensaje.

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El Gobierno pretende que esa alerta meteorológica, integrada en el Sistema Nacional de Protección Civil y que pueden activar las comunidades autónomas, se amplíe con un sistema de alertas hidrológicas.

«En un futuro seremos capaces de avisar que los niveles de agua en un río pueden ser también peligrosos. Ahora no somos capaces de dar esas alarmas, pero quizá a corto plazo podamos dar un paso más de no decir solo que llueve mucho y puede ser peligroso, sino que si pasa mucha agua por el río también. Queremos dar ese paso a corto plazo», indicaron esas fuentes.

GRUPO DE TRABAJO EN LA UE

No obstante, ese sistema lleva debatiéndose varios años en un grupo de trabajo sobre inundaciones en el seno de la Comisión Europea. La idea es aplicar un modelo parecido al de las alertas meteorológicas en la UE, con colores fácilmente identificables para que los ciudadanos conozcan los riesgos que pueden cernirse sobre tramos de ríos ante fenómenos meteorológicos de precipitaciones extremas.

Los expertos consideran que no basta con informar mediante un hidrograma o la evolución del nivel de agua en un tramo fluvial, sino que una alerta es eficaz cuando sea fácilmente interpretable por los ciudadanos.

Sin embargo, es paso resulta complicado porque las avenidas en los ríos pueden depender de factores locales, como que exista una barrera local o que haya más vegetación en una época determinada del año, por ejemplo. «Desde el punto de vista técnico, a partir de la previsión de lluvia nos falta la precisión, aunque se están dando bastantes pasos y en algunas zonas de España ya lo tenemos completado», resaltan desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

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Así, la cuenca hidrográfica del Tajo dispone de 56.000 kilómetros cuadrados. Conocer qué ocurre en cada uno de esos puntos es prácticamente imposible, pese a que cerca de 230 estaciones aportan automáticamente información hidrológica.