MADRID, 10 (SERVIMEDIA)

Tres de cada diez centros de salud españoles tienen problemas de calidad en el aire al superarse en determinadas estancias, como las salas de extracciones, el máximo recomendado de dióxido de carbono (CO2), algo que también sucede en las habitaciones de hospitalización de Neumología del 26% de los hospitales, según un estudio del Sindicato de Enfermería, Satse.

El estudio realizado por Satse analizó las condiciones de ventilación a través de una medición de CO2 en determinadas estancias de cerca de 200 hospitales y centros de salud del conjunto del Estado, llegando a la conclusión de que «se mantienen espacios insalubres y perjudiciales para la salud de pacientes y profesionales, principalmente por la falta de inversión adecuada en infraestructura y tecnología que garantice una calidad adecuada del aire por parte de las distintas administraciones públicas».

El análisis fue realizado por personal entrenado, mediante un dispositivo validado y recomendado por expertos. Esta situación preocupa a la organización sindical ante el actual contexto de ahorro energético.

Desde Satse aseguraron que «además, que, con la llegada del otoño e invierno, la ventilación natural se limita al mantener más tiempo las ventanas cerradas para evitar el enfriamiento de las diferentes estancias».

CENTROS DE SALUD

En lo que respecta a los centros de salud, más de un 34% de las salas de extracción analizadas por Satse supera el máximo recomendado de concentración de CO2 (800 ppm), el cual puede causar dolor de cabeza, mareos, somnolencia, o baja atención y rendimiento, además de ser un claro indicador de mala ventilación, aumentando, por tanto, la capacidad de transmisión de patógenos que causan enfermedades respiratorias.

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Se trata de una situación que el Sindicato de Enfermería achaca, más allá de la heterogeneidad de las características estructurales de las salas de extracción de los centros de salud, a su alta ocupación por metro cuadrado, a la falta de control del aire ambiente y la escasa inversión en mejoras de estas infraestructuras sanitarias.

Otro aspecto analizado es si estas estancias cuentan o no con ventilación natural como herramienta de contingencia que facilita una rápida renovación del aire ambiente, ya que si este no se renueva convenientemente, hay una mayor capacidad de transmisión de agentes patógenos, como los virus de la gripe, covid o el virus sincitial respiratorio (VRS), entre otros.

Al respecto, ocho de cada diez salas de extracciones analizadas cuentan con capacidad de ventilación natural, aunque sería deseable, según Satse, que existiera esa posibilidad en todas, ya que el índice de ocupación por metro cuadrado es alto.

HOSPITALIZACIÓN

En cuanto a las habitaciones de las unidades de Neumología de los hospitales, más de un 22% de las habitaciones individuales superan el nivel máximo de CO2 recomendado, subiendo la cifra a más de un 26% en el caso de las habitaciones dobles.

Una situación que Satse atribuye a la falta de espacios habilitados para el aislamiento individual, la polivalencia en la ocupación de estas habitaciones, la posible ineficiencia del control del aire ambiente y la escasa inversión en la mejora de estos servicios por parte de las administraciones públicas competentes.

Asimismo, ocho de cada diez habitaciones de los servicios de Neumología estudiados cuentan con capacidad de ventilación natural, aunque sería deseable, según el Sindicato de Enfermería, que existiera esa posibilidad en todas las habitaciones, máxime cuando se ha constatado que estos espacios se utilizan de forma polivalente, convirtiéndose en habitaciones con ocupación individual, doble, e incluso triple, en función de la demanda.

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Por el contrario, en el caso de las estancias (boxes) que se encuentran en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), la situación mejora y el 90% se encuentra por debajo del nivel máximo de CO2 recomendado.

El estudio también concluyó que sólo un tercio de los espacios UCI estudiados (34,3%) tienen capacidad de ventilación natural, siendo dependientes de distintos sistemas de aire forzado que no en todos los casos cumplen con los requisitos técnicos que garantizan una ventilación eficaz y segura.