MADRID, 15 (SERVIMEDIA)

Uno de cada cinco niños en edad escolar tiene miopía, un defecto visual cuya prevalencia se ha incrementado un 17,8% en los últimos seis años, según datos del Barómetro de la Miopía en España 2023 elaborado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación Alain Afflelou.

Según el Barómetro de la Miopía, Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma con mayor prevalencia, con un 30%, mientras que Murcia es la que registra el porcentaje más bajo con un 11%.

La alta prevalencia de la miopía en edades tempranas corresponde a una tendencia al alza en la población general en todo el mundo. De hecho, la óptico-optometrista e investigadora predoctoral de la Universidad Complutense, Ana Isabel González, aseguró que «hay un incremento de la miopía infantil en los últimos seis años que se debería, sobre todo, al tiempo que los niños pasan haciendo determinadas tareas que implican una visión de cerca, como leer o estudiar, o empleando dispositivos electrónicos durante mucho tiempo, sin guardar distancia y con iluminación insuficiente. Además, todo eso hace que pasen menos tiempo al aire libre haciendo uso de la visión lejana».

A este respecto, los expertos recordaron que el 80% del aprendizaje se obtiene a través de la visión, por lo que resulta fundamental prevenir problemas visuales en la población infantil y prestar atención a las posibles señales que puedan indicar un defecto visual en ellos.

FRACASO ESCOLAR

«Hay que tener en cuenta que una buena visión es esencial para el aprendizaje, por lo que cualquier problema en la salud visual de los alumnos puede llegar a ser, incluso, causa de fracaso escolar. De ahí la importancia de que las familias se conciencien de la necesidad de conocer el estado de la visión de sus hijos», aconsejó Ana Isabel González.

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En este sentido, algunas señales que pueden ayudar a identificar un problema de visión en la etapa escolar, cuando aún puede ser complicado que los niños manifiesten sus dificultades, son observar que el niño se acerca o se aleja demasiado al leer, inclinar la cabeza, confundir las letras o saltar palabras, bajar la velocidad en la lectura o tener problemas de dificultad lectora.

Por ello, la directora de formación de la Fundación Alain Afflelou, Ana Díaz Llorente, advirtió de que «si no se tratan, pueden afectar tanto a su educación como a su comprensión lectora, pero también pueden aparecer otros problemas derivados, como el estrabismo o el ojo vago. Por ello, se recomienda realizar un examen visual al inicio de la edad escolar, así como revisiones periódicas, ya que el diagnóstico temprano es esencial».

De hecho, añadió, «en la actualidad existen tratamientos para el control de la miopía en niños». Otras acciones que pueden prevenir la evolución de la miopía son incentivar que los niños realicen actividades al aire libre durante al menos dos horas al día para descansar su vista y evitar que en casa realicen actividades de visión próxima durante un tiempo prolongado, como leer, usar pantallas o pintar.