– Insiste en aplicar un plan de consolidación fiscal que, junto a reformas «ambiciosas», podría reducir la deuda hasta el 78% del PIB para 2040

– Ve «adecuado» otorgar de un mayor peso relativo a los impuestos al consumo frente a los que gravan la renta

MADRID, 10 (SERVIMEDIA)

El Banco de España considera que la reforma de las reglas fiscales propuesta por la Comisión Europea es «un paso fundamental», pero advirtió de que todavía plantea «algunos interrogantes» ya que hay aspectos «que no están lo suficientemente detallados».

Esta es la conclusión que hace en el informe anual publicado este miércoles, en el que indica que la actual infraestructura institucional europea presenta «muchas deficiencias», y subraya que «los sucesivos intentos por corregirlas a lo largo de las últimas décadas se han plasmado en un conjunto de reglas complejo y procíclico, que no ha evitado la acumulación de desequilibrios fiscales y macroeconómicos, y que no presenta grandes incentivos para su cumplimiento».

En este contexto, el organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos valora de forma positiva que «el foco del debate» de las reglas fiscales se sitúe en la sostenibilidad de la deuda. También aplaude que la propuesta plantee una regla de gasto como «instrumento de ajuste fundamental» y que se prevea una mayor heterogeneidad entre países, tanto en sus objetivos como en el diseño de su senda de consolidación fiscal.

No obstante, el regulador financiero denuncia que la propuesta de Bruselas «plantea algunos interrogantes» pese a ser «un paso fundamental». En primer lugar, el Banco de España quiere un sistema de incentivos «más claro» para «remediar» el comportamiento procíclico de las finanzas públicas y favorecer un ritmo más acelerado de consolidación fiscal durante las épocas de bonanza económica.

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También cree que la reforma podría resultar «poco efectiva» de cara a conseguir una reducción «apreciable» de la elevada complejidad que caracteriza a las actuales reglas fiscales, que es uno de los principales motivos por los que se modifican.

En último lugar, pone de manifiesto que hay aspectos en la propuesta de la Comisión «que no están suficientemente detallados», como los criterios técnicos que se deben cumplir para que se conceda a un Estado miembro la extensión del plazo de tres años para la consecución de su plan de ajuste. Así las cosas, el Banco de España espera que estas cuestiones se resuelvan en los próximos meses, cuando se adopte un nuevo marco.

PLAN DE CONSOLIDACIÓN FISCAL

Al margen de la reforma de las reglas fiscales, a institución también se refiere en el informe a la vulnerable situación de las cuentas públicas, que cerraron 2022 con un déficit público del 4,8% del PIB y una deuda del 113%.

En línea con sus pronunciamientos anteriores, volvió a insistir en que «la economía española debería iniciar, ya en 2023, un proceso de consolidación fiscal que suponga una reducción gradual del déficit estructural de nuestras cuentas públicas», para contar con más margen de actuación fiscal ante posibles perturbaciones macrofinancieras adversas que pudieran producirse en el futuro.

Para que este proceso de consolidación fiscal no afecte al crecimiento del PIB, el Banco de España sugiere utilizar el despliegue de los fondos europeos para «amortiguar la posible ralentización económica que se derivaría del comienzo» de este plan, utilizándolos como «un estímulo para la actividad a corto plazo» y permitiendo que este «refuerzo paulatino» de las finanzas públicas sea «compatible» con el mantenimiento de algunas medidas de apoyo fiscal a los colectivos más vulnerables.

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«En los próximos años, el endeudamiento público permanecerá en niveles muy cercanos a los actuales, o incluso superiores, salvo que se implemente un plan de saneamiento presupuestario ambicioso», advierte el informe, que eleva la deuda al 120% del PIB para 2040 si no se acometiera ningún ajuste fiscal en nuestro país y no se activara el mecanismo de ajuste automático en el sistema de pensiones recientemente aprobado.

No obstante, con la implementación de un plan de consolidación fiscal y de un paquete de reformas estructurales «ambiciosas» que consiguiera reducir en promedio anual su déficit estructural primario en 0,5 puntos porcentuales del PIB, la ratio de deuda pública se situaría en una senda decreciente a medio plazo y podría caer hasta el 78% del PIB en 2040. «En este escenario, incluso teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea al entorno macrofinanciero, la ratio de deuda pública española se encontraría por debajo del 98% del PIB en 2040 con una probabilidad superior al 85%», prosigue el texto.

REVISIÓN DE GASTOS E INGRESOS

Para este proceso de consolidación fiscal, el Banco de España aboga por identificar todos aquellos capítulos presupuestarios «en los que es posible aumentar la eficiencia del gasto» siguiendo algunas de las recomendaciones realizadas por la Airef. Asimismo, considera «preciso» optimizar la distribución del gasto público entre partidas para promover un crecimiento económico «más robusto y equitativo».

En paralelo, considera «necesario» llevar a cabo una revisión integral del sistema tributario español para valorar si, en conjunto, las distintas figuras impositivas alcanzan sus objetivos «de la manera más eficaz y eficiente posible».

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«Un punto de partida útil para este análisis puede ser el Libro Blanco sobre la Reforma Tributaria —presentado en marzo de 2022—, que realiza un diagnóstico exhaustivo del sistema tributario español y plantea un conjunto de medidas para una eventual reforma futura del sistema», sugiere el informe.

Por último, el Banco de España ve «adecuado» otorgar de un mayor peso relativo en el sistema tributario a la imposición sobre el consumo —»que es relativamente baja en España en comparación con otras economías europeas»— frente a la que grava la renta. Asimismo, vuelve a subrayar que se debería revisar el significativo gasto que implican los beneficios fiscales establecidos en la tributación sobre el consumo, que en 2022 totalizaron unos 53 millones de euros.