El sol es necesario para la vida, pero representa un riesgo acrecentado por los efectos que la industrialización tiene sobre la capa de ozono. En primavera y verano -cuando salimos al campo o nos 'tostamos' en la piscina o la playa-, es recomendable seguir algunos sencillo consejos para evitar problemas de salud posteriores.
El sol quema y deshidrata el organismo. Por ello es necesario tomarlo con precaución y siempre de manera progresiva para evitar daños a la piel que, en casos graves, pueden derivar en cánceres. Hay que tener en cuenta, además, que los efectos perniciosos del sol no se manifiestan de inmediato y suelen aparecer años después.
| Consejos para la seguridad bajo el sol |
- Utilice siempre la protección adecuada a su tipo de piel.
- Aplíquese la protección antes de salir de casa. No olvide que el sol es peligroso siempre, no sólo cuando estamos en la piscina o la playa.
- La exposición al sol debe ser progresiva.
- Séquese bien después de salir del agua. Las gotas actúan como lupas con el sol.
- Beba abundante líquido. Evite la deshidratación.
- Utilice gafas de sol con protección 100% frente a los rayos ultravioleta y la radiación azul visible.
- Cúbrase la cabeza para evitar la insolación.
- Evite realizar actividades físicas en momentos de calor intenso.
- Consulte a su médico o farmacéutico si está tomando medicamentos 'fotosensibilizantes', si tiene la piel enrojecida o le duele, o si nota cansancio, mareos y náuseas o tiene vómitos o fiebre después de tomar el sol.
| ¿Qué protección necesito? |
- Piel muy clara, con muchas pecas; albinos o pelirrojos y personas con ojos de colores claros:
Protección ultra: 65-90
- Piel clara, con pecas; rubios o pelirrojos con ojos claros:
Protección muy alta: 30-50
- Piel blanca no expuesta habitualmente al sol:
Protección alta: 15-25
- Piel blanca, ligeramente morena; pelo y ojos oscuros:
Protección media-alta: 8-15-25
- Piel morena:
Protección media: 8-12
- Piel negra:
Protección baja: 2-6