A los pies del monte Teleno -el más alto de la provincia de León- se extiende la comarca de la Maragatería. Ocupada desde hace miles de años, en esta tierra legendaria abundan los robledales. Sus habitantes maragatos han sabido siempre aprovechar las riquezas naturales, pero sobre todo han sido comerciantes que, montados en sus carros y vestidos con ropas que causan admiración, han unido tradicionalmente el noroeste peninsular con las tierras del centro.
El origen de los maragatos es incierto y se pierde en la noche de los tiempos. Hay quienes creen que descienden de las tribus bereberes del norte de África, pero también quien defiende que su origen es celta. Sea como fuere, el maragato ha visto pasar por sus tierras la historia de España. No en vano los romanos se instalaron aquí y en las laderas del monte Teleno iniciaron la búsqueda del oro que necesitaba el Imperio para sus campañas guerreras.
Astorga es el municipio más grande e importante de la comarca. Prueba de ello es su riqueza arquitectónica: las murallas romanas que aún conserva, el Palacio Episcopal de Gaudí o la Catedral. Es un anticipo de lo que espera al viajero que se adentra en la Maragatería, una tierra donde la arquitectura tiene una importancia vital y donde se puede admirar el impresionante trabajo que los herreros, los carpinteros y otros artesanos hicieron en los portones, los miradores, las chimeneas, los techos y los herrajes de las casas. Viviendas señoriales, acordes con el paisaje de ensueño donde se encuentran.
En toda la Maragatería, los miradores se asoman a las fachadas de las casas dispuestos a atrapar el sol del invierno entre sus cristaleras y el interior de las viviendas. Los portones son enormes y suelen estar pintados de vivos colores, al igual que las ventanas.
En pueblos como Pobladura de la Sierra los tejados están hechos con tejas de pizarra. En otros -como en Turienzo de los Caballeros-, el pasado medieval de la zona se refleja en los vestigios de antiguos castillos -algunos, aparentemente bien conservados- como el Torreón de los Marqueses de Osorio. Castrillo de Polvazares ofrece una muestra del urbanismo maragato: calles empedradas escoltadas por casonas con grandes portales que dan acceso a patios interiores en torno a los cuales se ubican las viviendas.
El principal pueblo arriero es Santiago Millas. Aquí se encuentra el Museo de la Arriería, donde el visitante puede admirar fotos, paneles y objetos que ilustran las costumbres de los maragatos: vestidos de intensos colores que usan las mujeres y amplios pantalones para los hombres.
La vestimenta maragata ha sido siempre objeto de admiración. Los arrieros maragatos recorrían en siglos pasados los caminos que enlazaban Galicia, Asturias, la provincia de León y Madrid. A bordo de sus grandes carros transportaban pescados, salazones, vinos, pieles, correo y plata, entre otros productos con los que comerciaban en las ciudades por donde pasaban.
Paisaje mágico
Los pueblos maragatos se extienden por las faldas del monte Teleno y las llanuras circundantes en un paisaje de robledales que se alternan con pastos y cultivos. Esta tierra rojiza es atravesada por ríos cristalinos en cuyas aguas vive la trucha, codiciada presa de los pescadores de la zona. Los robles no son los únicos árboles de la comarca porque en las orillas de los ríos crecen chopos y alisedas. El brezo ocupa las llanuras y las laderas de los Montes de León.
En este paisaje, la fauna es muy abundante. Entre los pájaros, destaca el escribano cerillo, abundante en los descampados y las riberas. En las afueras de los pueblos es fácil encontrar colmenas hechas con troncos huecos. La abundancia de brezos y manzanillas hace que la miel de esta zona sea especialmente aromática y exquisita.
El cocido maragato es la estrella de la gastronomía de esta comarca y tan peculiar, que se come al revés: empezando por la carne para continuar con los garbanzos y, finalmente, la sopa. Pero la fama de este cocido no se debe a la forma de comerlo sino a sus ingredientes: garbanzos de la zona, pequeños y muy suaves -al igual que las judías y las lentejas-, y la berza. El primer plato lo componen siete tipos diferentes de carne: chorizo, morcillo, pollo, costillas, tocino...
Junto a la gastronomía, la artesanía maragata es otro de los atractivos de esta zona. La artesanía textil está muy arraigada y aún es posible visitar algún antiguo telar medieval en funcionamiento. En muchos pueblos se venden mantas, jerseys y gruesos calcetines de lana, porque no hay que olvidar que los inviernos maragatos son muy fríos y que el Teleno permanece gran parte del año cubierto de nieve. No en vano los romanos situaron en su cumbre la morada de sus dioses... aunque luego horadaran sus entrañas en busca del más humano metal que es el oro.