Otra visión de la huelga de médicos
Ángel Nieto Martínez, médico de Atención Primaria

Ha pasado ya más de un mes desde que comenzó la primera jornada de huelga en el sector sanitario en Castilla y León, convocada por el CEMS o, lo que es lo mismo, el sindicato médico de la Comunidad, y todavía continua convocada, sólo que a partir del 24 de marzo tiene un carácter indefinido.

Como médico de Atención Primaria en ejercicio quiero hacer las siguientes puntualizaciones:

1.- Todas las jornadas de huelga realizadas hasta ahora se cerraron con un seguimiento que la Administración cifra entre el 2 y el 4 por ciento. El sindicato médico no habla de porcentaje sino de número de consultas e intervenciones suspendidas. En principio, nadie puede entender, con la simple aplicación de la lógica, que un 2 ó un 4 por ciento de los médicos puedan paralizar la mayoría de las consultas e intervenciones de una jornada. Por tanto, creemos que la Consejería de Sanidad debe dar las explicaciones pertinentes a los ciudadanos, a no ser que haya 'gato encerrado', o sea, que no se cumplan los servicios mínimos que deben existir en todos y cada uno de los servicios, o bien,que haya médicos que estén en el hospital -por tanto, no están 'legalmente' en huelga, ya que nuestra legislación no permite que los trabajadores en huelga puedan ocupar el centro de trabajo ni sus dependencias- o bien que realicen un paro de 'brazos caídos', que tampoco está amparado por la legislación.

2.- La CEMS (sindicato médico) se arroga toda la representación de los médicos de Castilla y León cuando eso es totalmente falso. La CEMS concurre a las Elecciones Sindicales junto con el sindicato de enfermería SATSE, y así y todo no llegan al porcentaje mínimo necesario para considerarse representativo a nivel de Comunidad Autónoma, ya que en las últimas elecciones sindicales se quedaron en un cuarto puesto con un 14 por ciento. Tampoco en el sector sanitario ostentan la mayoría de la representación con un 34 por ciento.

Vistas las cifras, parece que la CEMS no es el único representante a nivel sanitario y ni siquiera lo es de la profesión médica, pues hay otros médicos que no nos sentimos representados por un sindicato profesional cuyos argumentos para mantener la huelga no responden a intereses profesionales generales sino a intereses particulares de algunos de sus dirigentes, pues según han manifestado, lo que pretenden conseguir es "un trato preferente" con la Junta para negociar al margen de la mesa sectorial de representantes de sanidad. Tampoco nos sentimos representados por un sindicato profesional que dice de modo despectivo que los médicos corremos el riesgo de convertirnos en "meros trabajadores" del sistema sanitario. Hasta la propia CE habla de trabajadores y así, en su artículo 28, dice: "Se reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses". En su ceguera, los sindicalistas de la CEMS no se dan cuenta de que, gracias a que son considerados trabajadores, pueden ejercer un derecho constitucional fundamental.

3.- Resulta cuando menos un contrasentido apelar a conseguir un trato de privilegio para negociar con la Junta y, al mismo tiempo, apelar a la defensa de los pacientes y de la sanidad pública, cuando lo único que están consiguiendo con su actitud es llevar la propia convocatoria de huelga a un callejón sin salida, pues sus reivindicaciones no pueden estar al margen del sector de la sociedad que les ha conferido tal representación.

Todo lo contrario: con esta huelga intermitente, están llevando la sanidad pública a unos límites difícilmente aceptables y provocando daños en los pacientes, que no se les puede pedir razonablemente que soporten, ya que no podrán ser restituidos -léase aplazamientos sine die de consultas, de pruebas, gastos de viajes, etc.-.

4.- Pero, sin duda, habrá un punto final. Entonces habrá que hacer balance de la situación: tanto los propios médicos como los usuarios afectados reconocen ya que no se podrá volver a la situación de partida hasta pasados meses o, más bien, años, con lo cual nuestra provincia seguirá siendo la que más aumente la lista de pacientes en espera quirúrgica y los médicos seguirán manteniendo su estatus de consulta privada en centros concertados.

Si nuestra provincia dispone de recursos públicos sanitarios similares a los de otras provincias en proporción al número de habitantes, si parece que los leoneses no estamos más enfermos que los de Valladolid o Zamora ni queremos que nos operen más que a otros ciudadanos pero, sin embargo, en León hay más recursos pertenecientes a la empresa privada, cabe preguntarse si no será este aumento de la oferta sanitaria privada la que distorsiona, parasitay/o paraliza el funcionamiento del sistema público. Pues bien, para que todo esto se mantenga y nada cambie para los ciudadanos, es necesario que siga la huelga y que la CEMS convalide su petición de privilegio para algunos médicos.

Muchos médicos en ejercicio no estamos de acuerdo con esta huelga convocada por la CEMS tal y como está planteada, porque no estamos de acuerdo ni con sus requisitos ni con sus objetivos y, además, disentimos de la propia filosofía del sindicato que la convoca.

En definitiva, que no se haga en nuestro nombre.

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