Madrid.- León Digital
American Express Viajes de Empresa ha presentado el estudio 'Loves and Hates' -Amores y odios-, donde se destacan las preferencias y necesidades del viajero de negocios actual. La tendencia apunta hacia una preferencia cada vez mayor por el cumplimiento de lo que se ha llegado a denominar "mínimos de servicio" frente a los servicios premium.
Un descanso nocturno placentero y la puntualidad en los vuelos se vuelve cada vez más importante, por encima de los últimos dispositivos de entretenimiento a bordo de los vuelos u otras actividades que ofrecen los hoteles.
El estudio de American Express refleja que en los últimos años ha perdido importancia el mantener un 'alto status', viajando en primera clase o alojándose en hoteles de cinco estrellas. El incremento en la frecuencia de los viajes de negocio y el respeto de las políticas corporativas han llevado a que sólo un 14 por ciento de los viajeros valore el 'status' que otorga viajar por negocios.
Cambios sociológicos de calado en las sociedades occidentales afectan también a las nuevas actitudes de los viajeros frente a sus desplazamientos de negocios. El equilibrio entre la vida privada y laboral de los profesionales tiene su reflejo en el estudio de American Express. Así, en este estudio aparece la creciente importancia de la confluencia entre los intereses personales y los profesionales de los ejecutivos, siendo especialmente valorada la oportunidad de entrar en contacto con culturas diferentes, la posibilidad de conocer otras personas, construir nuevas relaciones -en el 70 por ciento de los casos- y experimentar culturas diferentes a la suya -en el 64 por ciento de las ocasiones-.
Los viajeros de negocio también aprecian todas aquellas herramientas que contribuyan a que su viaje se desarrolle de acuerdo a lo inicialmente previsto. Ángel G. Butragueño, director general de American Express Business Travel en España, comenta que "el tiempo es un elemento altamente valorado por el viajero de negocios, que necesita sentir en todo momento que su viaje se desarrolla sin problemas, ya que un retraso puede suponer bien perder oportunidades de negocio, bien momentos de ocio. El viajero de negocios se resigna a que la experiencia del viaje se convierta en algo más relacionado con un aeropuerto, que con un avión. Esto perjudica a su vida tanto profesional como privada".
Butragueño añade que "en los últimos años, las agencias de viajes especializadas en empresas hemos desarrollado herramientas relacionadas con la seguridad en el viaje, el seguimiento del viajero o la oferta de rutas alternativas, servicios de información sobre áreas en conflicto" y otros.
En cuanto a cómo podrían mejorarse los viajes de empresa, el 20 por ciento de los encuestados menciona que les gustaría conocer los mejores lugares de cada ciudad para ir de compras, comer y tomar una copa. Para un 20 por ciento, tener un centro de negocios totalmente equipado sería un punto muy favorable, y para un 26 por ciento su mayor deseo sería viajar en compañía de un familiar o amigo.
Como situaciones no deseables en un viaje de negocios, el 66 por ciento de los encuestados contesta que una habitación sucia es la experiencia más desagradable, seguido de cerca por una cama incómoda y malos olores. Sin embargo, la falta de instalaciones en el hotel, como un gimnasio, sólo supondría un problema para el 27 por ciento de los viajeros de empresa. Todo esto refleja que lo que más valoran los viajeros de negocios, que suelen tener horarios de trabajo 'imposibles', es disponer de una cama confortable al final del día.
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