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El convenio que este sábado firmarán en León el alcalde de la ciudad, Francisco Fernández, y el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, sobre el cuartel de Almansa representa una oportunidad única para los leoneses. Hace meses que circulan rumores -más o menos confirmados- sobre el destino de los terrenos que ocupó el Ejército de Tierra en la avenida de Asturias hasta que la reforma militar y la nueva política de sacar de las ciudades las instalaciones de las Fuerzas Armadas vació el cuartel, hoy apenas ocupado por la residencia de oficiales y el club deportivo militar.
Dichos rumores han estado acompañados de propuestas de todo tipo que tratan de evitar que los terrenos, cedidos gratuitamente por la ciudad de León al Ejército en la década de los años 20 del siglo pasado, acaben siendo pasto de la especulación urbanística. No se puede negar que la situación de las instalaciones es golosa: en zona de expansión de la capital leonesa, próxima al centro y con extensión suficiente para construir un buen número de viviendas. El ideal de cualquier promotor inmobiliario.
Tras la firma este sábado del convenio entre el Ayuntamiento de León y el Ministerio de Defensa, será labor del Consistorio vigilar que la reversión a la ciudad del cuartel de Almansa quede exenta de toda sombra de duda. Los terrenos que ocupa la instalación militar dan para mucho: para viviendas -sin duda- y para servicios comunes.
León está creciendo mucho y a mayor velocidad que su población. Si se ocuparan todas las viviendas que se construyen actualmente y no se desocuparan las ya construidas, la capital leonesa entraría en el rango de la ciudades medias españolas. Claro que una cosa es la teoría y otra muy distinta la realidad de los hechos. Y éstos son que León apenas atrae población, que todavía carece de importantes servicios y que lleva años viviendo de esperanzas: la del Parque Tecnológico que atraerá a importantes empresas, la del nudo de comunicaciones y puerta de entrada al noroeste que quiere volver a ser y la de convertirse en un centro de atracción turística de primer nivel.
El problema de la esperanza es que, si no se convierte en realidad, se transforma en decepción. Para evitar el desastre emocional que eso supone, sería bueno fijarse en las necesidades actuales y atenderlas. Y eso implica destinar los terrenos que ocupa el cuartel de Almansa a viviendas de protección oficial, viviendas de precio libre y equipamientos sociales.
Sólo así se pagará la deuda que el Ministerio de Defensa contrajo con la ciudad de León hace casi noventa años, se atenderá a la necesidad de viviendas que tienen amplios sectores de la población -jóvenes y mayores, sobre todo- y se podrá dejar a la iniciativa privada una parcela que contribuya al desarrollo del sector inmobiliario.
El convenio que se firmará este sábado abre un abanico de posibilidades. En manos de todos está que se hagan realidad.
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