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Poco a poco, el año se nos acaba. Entramos en la Navidad y este 2005 que ha visto tantas y tan variadas cosas: el nacimiento de la infanta Leonor -permítaseme, eso sí, con todo el respeto, la irreverencia, pero me resisto a ponerle el título de 'doña' a una niña que apenas tiene unos meses de vida-, el expeditivo cierre de la polémica sobre el Archivo de Salamanca, el recrudecimiento de la 'guerra' entre el Gobierno y el PP... este 2005, decía, entra en su última fase. Es momento, pues, de hacer balance y fijar objetivos para el próximo año: objetivos personales pero también sociales y políticos porque este país, esta comunidad autónoma y la provincia de León tienen muchas tareas pendientes.
Hay, sobre todo, un problema que preocupa: la necesidad de reequilibrar el territorio, entendido desde una perspectiva global. Hace falta igualar a las comunidades autónomas para que las diferencias legítimas entre ellas, en materia económica y de calidad de vida, sean consecuencia de la propia capacidad de cada una y no del olvido o la ignorancia.
Hay también que reequilibrar el territorio castellano y leonés. No es de recibo que una provincia como Soria soporte los problemas que arrastra, como tampoco lo es que determinadas provincias de nuestra comunidad autónoma se encuentren a años luz -en materia de infraestructuras- de otras más cercanas al poder político regional. Hay que invertir en carreteras, en servicios públicos y, lo que es más importante, en el respeto institucional a todos los habitantes de Castilla y León por igual. Tan importante -y necesario en época de elecciones- es el anciano que vive en una aldea perdida de la montaña soriana como el empresario que genera riqueza económica en Valladolid, y es una indignidad acordarse de aquél sólo cuando se acercan las elecciones.
Nuestra sociedad falla en la administración de sus riquezas. Se reparten mal, fomentando la cultura de la subvención que tan nefastos resultados produce a medio y largo plazo. Es necesario que en el próximo año los responsables políticos emprendan -utilizo el término con intención- una campaña de apoyo decidido a las ideas generadoras de riqueza, a las iniciativas valientes que se traducen en puestos de trabajo, al renacimiento -en suma- de una nueva estructura social donde los distintos sectores -el agrícola, el ganadero, el industrial y el de servicios- crezcan y se desarrollen por ellos mismos, en lugar de desaparecer por la falta de entusiasmo y la cultura de la subvención.
Este año acaba con importantes proyectos para León, vinculados al establecimiento de grandes empresas. ¿Seremos capaces de aprender de ello? Porque en esta provincia se han dado casos espeluznantes de empresas que no se han podido instalar por la falta de un suelo que algunos responsables políticos habían destinado a la especulación. Ésta genera riqueza momentánea, pero no futuro; mientras que las empresas crean puestos de trabajo que permanecen en el tiempo, lo que repercute en las arcas públicas y, por extensión, en la sociedad.
Ahora que 2005 se acaba y llega la hora de los balances, estaría bien que pensemos en todo esto y que hagamos planes para mejorar el próximo año. Mientras, quienes hacemos León Digital y la empresa que lo edita -Nova Legio, que inicia sus actividades con el nuevo 2006- les deseamos una feliz Navidad y un año nuevo cargado de sueños hechos realidad.
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