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Suspicacias aparte, la manifestación unitaria celebrada este sábado 20 de enero en león contra el terrorismo de ETA y en solidaridad con el pueblo ecuatoriano, tocado por el dolor de la bomba que mató en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas a dos compatriotas, se agradece como una gran lección: la de que es posible caminar unidos contra el terrorismo porque, por encima de interpretaciones y de intereses partidistas, la muerte y la pérdida de libertad abarca a todos.
La comunidad ecuatoriana en León ha cosechado un merecido éxito con la convocatoria de esta marcha. Merecido porque quienes venimos soportando el terror de las bombas y del tiro en la nuca no podíamos dejar solos a quienes, procedentes de otro país, están entre nosotros y se han visto involucrados en la sinrazón del terrorismo de ETA. Éxito porque han conseguido unir tras las pancartas a políticos de todo signo.
Tienen razón quienes -como el alcalde de León, Mario Amilivia- subrayaban tras la marcha la solidaridad de los leoneses, comprometidos con la defensa de la libertad de igual manera cuando la bomba estalla en nuestras calles que cuando explota en cualquier otro rincón del Estado. Pero más importante que eso es el hecho de que PP y PSOE hayan caminado juntos, que hayan aparcado por unas horas las suspicacias y hayan aceptado que el dolor de las víctimas no se debe instrumentalizar. Una petición -por otra parte- formulada por los ecuatorianos participantes en la manifestación, los más autorizados a enmendar la plana a los políticos que no buscan aproximaciones sino que fomentan las discrepancias.
No se trataba de salir en la foto -como apuntaba con poca fortuna el alcalde, apenas 24 horas antes de la marcha- sino de gritar alto que la violencia es injustificable. Y en eso están de acuerdo todos, por lo que la manifestación de León debería hacer reflexionar a los responsables políticos en la capital de España. La lección dada por los ecuatorianos que viven en León, los ciudadanos de a pie y los políticos no debe caer en saco roto; antes al contrario, debe sentar las bases de una nueva etapa de entendimiento en un tema de extraordinaria importancia.
Porque sólo con la unidad se debilita a los terroristas. La unidad que genera fortaleza y confianza en el futuro, que se enfrenta al miedo y es capaz de pensar con claridad. Rota la tregua de ETA, este país necesita una dirección firme y con las ideas claras.
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