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El presidente 'Red Bull'
José A. Martín - Editor

Lo bueno del talante es que no eleva la tensión arterial, no provoca taquicardias y, al menos, que se sepa, no mata, a diferencia del colesterol, el tabaquismo y otros molestos inquilinos del organismo humano. Lo malo es que tanta placidez, a veces, relaja la lengua y hay cosas que se dicen sin pensar y, sobre todo, sin evaluar sus posibles consecuencias.

Es lo que le debió pasar a ZP en la entrevista que, ante los micrófonos de Onda Cero, concedió este 15 de marzo a Carlos Herrera. A partir de ella, a Zapatero se podrá llamar 'el presidente Red Bull' y eso, porque da alas. Se las dio a quienes defienden la segregación de Castilla y León en dos comunidades autónomas diferentes: León -integrada por la provincia del mismo nombre, Salamanca y Zamora- y Castilla -formada por las otras seis de las que actualmente forman parte de la Comunidad-, al afirmar que Castilla y León son "dos comunidades históricas", algo que -por otra parte- es una enorme perogrullada que, sin embargo, en estos momentos sirve más para dividir que para unir voluntades.

En este país, la Historia se utiliza al antojo de cada uno. Si hace falta remontarse al Paleolítico para demostrar que se tiene el Rh o el ADN diferente a los demás y único sobre la Tierra, nos remontamos. Si es necesario resucitar la España medieval para apuntalar los cimientos de una reivindicación territorial, se resucita; y si después resulta conveniente elevar a los altares a los Reyes Católicos como cohesionadores del territorio, no hay problema. Todo sea por defender nuestros ideales de hoy.

De lo dicho por Zapatero, el problema no es que recuerda una verdad histórica sino que no calibre el alcance de sus palabras. Porque, ¿cómo va a oponerse ahora su partido a los que reclaman la división castellanoleonesa? ¿Cómo va a negar su Gobierno la reivindicación de los leonesistas? Desde luego, el presidente ha hecho un favor impagable a la UPL y a otros grupos menores que coinciden en su reivindicación.

En este periódico nos hemos pronunciado reiteradamente sobre la hipotética división de Castilla y León en dos comunidades autónomas. El problema es que la gran perdedora de esa propuesta es León. Porque no está, ni mucho menos, en condiciones de competir con Castilla ni en lo económico ni en lo social. Hasta el estudiante más torpe de primero de Ciencias Políticas sabe que no es posible modernizar una sociedad, atraer industrias y rejuvenecer la población sin recursos económicos suficientes para invertir, compensar hipotéticos beneficios fiscales que repercutan en la creación de empleo y, en consecuencia, incrementar la población. No es posible, al menos, sin ayuda externa. Y, aunque todavía mucha gente -y muchas instituciones también- aspira a vivir de subvenciones, ésa no es forma de crecer.

Un León autónomo pero empobrecido no resulta atractivo para la sociedad. Sería mejor obligar a la Junta a invertir con equidad en las nueve provincias de la Comunidad Autónoma; obligarla a crear riqueza en todas ellas, pero riqueza real. De poco sirve que grandes empresas se instalen en León si el objeto de su producción es tan específico que su presencia no tiene repercusión sobre el empleo. Y ése es el camino que parece estar emprendiendo León.

Los escaparates sirven para mostrar lo más atractivo de un comercio. En el mundo empresarial, hay compañías que cumplen la misma función. Pero, ¿dónde está la agricultura leonesa? ¿Dónde se encuentra la industria de transformación que la sucede? ¿Dónde las grandes empresas de distribución? Hay excepciones, por supuesto; pero, en general, la provincia de León ya no es aquella que hace décadas presumía de su condición de nudo de comunicaciones, aquella donde se instalaban grandes laboratorios, importantes industrias alimentarias.

León es una comunidad histórica, desde luego. Pero, ¿de qué sirve eso hoy? Por mucho que el presidente del Gobierno, a dos meses largos de las elecciones municipales y autonómicas, dé alas a los nostálgicos de la historia. Es lo que tiene el talante: que, a veces, adormece las ideas.

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