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Rectificar es de sabios
José A. Martín - Editor

Finalmente, el municipio zamorano de Peque -a 25 kilómetros de la provincia de León- no acogerá el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares de alta actividad que pretendía su alcalde. Desde que anunciara su intención de postular a su municipio como candidato a ser sede del 'cementerio nuclear', Rafael Lobato -del PP- se ha encontrado con la firme oposición de una mayoría de sus vecinos, de los grupos ecologistas y hasta de la propia Junta de Castilla y León, cuyo presidente, Juan Vicente Herrera, dejó muy claro que, sin consenso, no habrá residuos nucleares para nadie. Quizá por disciplina de partido o, lo que parece más probable, cansado de luchar contra casi todos y de recibir amenazas -que ha denunciado ante la Guardia Civil-, el regidor ha dado marcha atrás y se ha retirado de la puja por el ATC.

La energía nuclear despierta muchos recelos, algunos de ellos interesados y, casi todos, reflejo de la ignorancia. Es cierto que entraña riesgos graves: la catástrofe de Chernobil es un ejemplo incontestable de lo que ocurre cuando el uso de la energía nuclear no se acompaña de una formación adecuada de los encargados de manipularla, de recursos suficientes para mantener en perfecto estado los reactores y de un compromiso político firme para obtener de ella lo bueno que tiene.

Pero también lo es que la fusión del átomo no es un invento del hombre; está en la naturaleza y convivimos con ella desde el principio de los tiempos. Y así como los accidentes o el peligro de utilización de la energía nuclear con fines bélicos ocupan muchas páginas de los periódicos y muchos minutos en los informativos de radio y televisión, no se suele hablar de la energía que se obtiene de las instalaciones nucleares que funcionan bien ni de los usos en medicina.

Falta información sobre la energía nuclear y, sobre todo, falta compromiso por parte de las administraciones para educar a la sociedad en una cuestión que nos afecta a todos. También falta compromiso de los ecologistas -que no son todos, afortunadamente- que se oponen a todo y no ofrecen razones ni alternativas.

Sin embargo, lo importante de la decisión tomada por el alcalde de Peque trasciende los debates científicos. Nadie en todo este tiempo se ha preguntado si Rafael Lobato conoce o defiende la energía nuclear. Su postulación respondía al deseo de solucionar algunas de las carencias que tiene su pueblo. Y éste es un problema que afecta a la inmensa mayoría de los municipios de Castilla y León. Ayuntamientos pequeños que no tienen recursos para atender las necesidades de sus vecinos y que dependen de unas administraciones que casi nunca los escuchan. Ahora que se habla de la "segunda descentralización" se produce una paradoja: comunidades autónomas que se resisten a ceder competencias a los ayuntamientos porque temen perder poder y municipios que rechazan la asunción de nuevas competencias porque no tienen recursos para ejercerlas adecuadamente.

Algo falla en el sistema político español cuando a los responsables de las distintas administraciones se les llena la boca proclamando que los ayuntamientos son el escalón más cercano a la gente, la primera administración a la que acuden los ciudadanos cuando tienen que pedir algo o reclamar por algun problema; y, sin embargo, persiste el abandono de los ayuntamientos por parte de las comunidades autónomas y de la Administración del Estado. A quienes perjudica de verdad el "apáñatelas como puedas" que se aplica muy a menudo en este tema es a los ciudadanos, que soportan impotentes el mal estado de las carreteras, los problemas de suministro de agua, la falta de servicios públicos básicos y, en consecuencia, el éxodo a las ciudades, que deja nuestros campos vacíos.

Así, no es de extrañar que al alcalde de Peque se le ocurriera ofrecer su municipio para acoger una instalación que, sin duda, iba a llevar inversiones, trabajo y dinero a una zona deprimida de la provincia de Zamora. Claro que sin consenso, como bien advierte el presidente de la Junta, no se debe tomar una decisión tan importante y que necesita una dosis tan grande de fe en que nunca ocurrirá ninguna catástrofe. Por eso, la rectificación del alcalde es acertada.

jamartin@leondigital.com.es


 

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