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La encuesta que este domingo publicaba el diario 'El Norte de Castilla' sobre la percepción que los castellanos y leoneses tienen de su propia Comunidad es harto significativa y debería ser tenida en cuenta -aún con todas las reservas que merecen los sondeos- por cuantos alzan sus voces reclamando autonomía para León.
Apenas unas horas después de que varios cientos de leoneses salieran a la calle para pedir la autonomía para la provincia, la encuesta de nuestro colega burgalés viene a echar un jarro de agua fría sobre las pretensiones de algunos políticos y dirigentes sociales. Legítimo es reclamar por la vía democrática la autonomía para León, la recomposición de la Comunidad Autónoma o mayor atención de la Administración regional hacia esta provincia que languidece por sus propios errores. Pero igualmente legítimo es que exijamos a nuestros representantes la responsabilidad que se les supone y que, sin embargo, muy pocos tienen.
A nosotros se nos antoja excesivo el porcentaje de ciudadanos que -según 'El Norte de Castilla'- rechaza el cambio de denominación de la Comunidad Autónoma y un nuevo tratamiento para León en el Estatuto que se empieza a reformar ahora. Es cierto que estamos seguros de que no son muchos los que de verdad quieren la autonomía para León, pero hemos constatado que el descontento con el actual sistema de gestión que aplica la Junta -concentrando inversiones en una provincia y desatendiendo a las demás en algunos aspectos tan importantes como las comunicaciones, la Sanidad o la industrialización- es notorio. Y cuando una sociedad se siente desatendida, florece el espíritu 'independentista', entendido a escala regional.
Le encuesta de este domingo sólo refleja que a la ciudadanía castellana y leonesa, las discusiones políticas 'le traen al fresco'. Lo que de verdad importa en esta Comunidad Autónoma no es que se llame "nación", "comunidad histórica" o "realidad nacional", porque -echando la vista atrás- todos somos más o menos igual de antiguos en esta Península Ibérica; ni es que León tenga autonomía porque, ¿somos verdaderamente capaces de ser autónomos?
La autonomía exige mucha responsabilidad y, sobre todo, muchos recursos. Claro que en el carácter del leonés va implícito el deseo de recibir subvenciones -al menos, cuando no se puede ser funcionario-, pero la autonomía leonesa exigiría una base sólida que ni en este momento ni a medio plazo tiene esta provincia.
Lo hemos denunciado muchas veces: la agricultura y la ganaderia son casi testimoniales en León, sobre todo tras la reforma del sector remolachero; la industria, inexistente -salvo honrosas y contadísimas excepciones- y el sector servicios, muy deficiente. Con estos mimbres, ¿quién quiere construir una autonomía? O mejor, ¿quién plantea la manera de construir una autonomía leonesa basada en la pirámide que cualquier estudiante de ESO conoce: un sector primario fuerte, un sector secundario igualmente poderoso y un sector terciario rico? Es la tríada que en Educación Secundaria se enseña como la base del desarrollo y, por tanto, de la riqueza; y es lo que los responsables políticos parecen olvidar.
¿Con qué agricultura y qué ganadería podría León formar una base fuerte para el desarrollo económico de su autonomía? ¿Con qué industria? ¿Con qué servicios de calidad? Esto lo saben los leoneses y por eso rechazan mayoritariamente el vuelo en solitario. La pregunta es si alguien responsable tendrá en cuenta su opinión o, como pasa siempre, restaremos valor a la encuesta, confiaremos en que se equivoque y nos convenceremos de que los demás necesitan lo que a nosotros nos viene bien.
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