|
Con ser muy grave la denuncia de PSOE y UPL sobre la situación financiera del Ayuntamiento de León, aún lo es más el reconocimiento por el equipo de gobierno de las dificultades económicas que atraviesa el Consistorio. La oposición habla de 'quiebra', un calificativo que no deja de ser retórico porque la ley impide a las administraciones públicas entrar en suspensión de pagos. Claro que ambos grupos tienen razón al advertir de que, si en vez de ser el Ayuntamiento se tratara de una empresa privada, ésta se encontraría en dicha situación.
El caso del Ayuntamiento de León es importante. El Consistorio arrastra fama de 'moroso' y la alienta con su falta de puntualidad en los pagos al aeropuerto, a la Cultural Leonesa y a muchos proveedores que no por poco conocidos son menos importantes. A la plantilla municipal se le plantea ahora el problema de cobrar sus nóminas mensuales, pero a los leoneses se les plantea que si el Ayuntamiento no tiene dinero para pagar a sus empleados, ¿cómo va a hacer frente a las necesidades que tiene la ciudad?
El 'préstamo' de 4,5 millones del Servicio Municipal de Aguas no deja de ser pan para hoy y hambre para mañana. Porque la situación financiera del Ayuntamiento de León es responsabilidad de los actuales gestores y de los que les precedieron. Los ayuntamientos son empresas y como tales han de ser gobernados. Eso supone que desde el alcalde hasta el último funcionario, todos comprendan que la institución no puede funcionar si los ingresos crecen a menor ritmo que los gastos. La deuda crece y el Ayuntamiento se enreda cada vez más en su morosidad; y cuando ésta alcanza a los funcionarios, es que la situación ha tocado fondo.
León necesita mucha atención de sus gobernantes, más ocupados en sus luchas políticas y en salir en todas las fotos que en dirigir una ciudad que presume de ser un destino turístico de primera clase y sólo puede ofrecer a sus visitantes suciedad, baches y falta de ciudados urbanísticos. Si eso es de lo que quieren presumir los políticos, los ciudadanos exigimos que se arreglen nuestras calles, que se limpien a diario, que se arreglen muchos rincones hermosos que tiene la ciudad y que parecen ruinosos. Pedimos que se cumplan las Ordenanzas que dicta el Ayuntamiento y que el propio Consistorio no se ocupa de hacer respetar -ahora que llega el buen tiempo habrá que ver si la Policía Local impide que las terrazas de los bares invadan la totalidad de las aceras, obligando a los peatones a circular por la calzada- y reclamamos que, de una vez por todas, esta ciudad se transforme para situarse en el siglo XXI.
Dentro de pocos meses se convocarán elecciones municipales. Esperemos que algún político se haga cargo de las exigencias ciudadanas y -no sólo de palabra- se comprometa a hacer lo que se espera de un equipo de gobierno municipal: mejorar la ciudad, atender a sus obligaciones y, después, si queda tiempo, salir en la foto. Porque el mejor alcalde no es el que utiliza los medios en su propio beneficio sino el que, desde su despacho y al frente de un equipo de políticos y funcionarios, es capaz de dejar la ciudad mejor que se la encontró cuatro años antes.
La primera obligación del Ayuntamiento es pagar a sus trabajadores; después, pagar a sus proveedores. Con esos dos compromisos cubiertos, será capaz de realizar las mejoras que reclama esta ciudad. Lo demás -las promesas que no se cumplen- son cantos de sirena que se lanzan al aire con el dinero de todos.
jamartin@leondigital.com.es |