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Como todo lo nuevo, el año 2006 que acabamos de estrenar se presenta lleno de esperanza. Ante nosotros se abre un mundo de posibilidades de todo tipo que los más optimistas esperan hacer realidad íntegramente, los más pesimistas ven como sueños inalcanzables y la mayoría -más realista que los dos anteriores- sabe que se lograrán sólo en parte. Lo que todos esperamos es que entre esos logros figuren los más importantes: el empleo, la seguridad, el desarrollo económico... y otros más generales -y a la vez, más subjetivos- como la unidad y la libertad.
El año que comienza va a seguir hablando de asuntos que marcaron la actualidad informativa durante los doce meses anteriores. El contencioso del Archivo de Salamanca es el primero en la lista, dado que será este mes de enero -según anuncio hecho en su día por la ministra de Cultura, Carmen Calvo- cuando el Gobierno restituya a la Generalitat catalana parte de los documentos custodiados en él. Pero tras ese tema, vendrán otros: las reformas estatutarias y el peligro de secesión, las reformas agrícolas e industriales impuestas por Europa o el respeto de los Derechos Humanos.
Son todos temas inacabados; algunos, porque su propia naturaleza impide ponerles punto final y otros, porque su resolución se prolonga en el tiempo. Y son temas sobre los que conviene mantener la atención, en especial si afectan directamente a los ciudadanos. Desde este punto de vista, la contención de la inflación, la promoción del empleo, la lucha contra la violencia -en todas sus modalidades y, en particular, contra la violencia de género- y el compromiso político con los electores son objetivos a alcanzar inexcusablemente en este nuevo año.
Para la provincia de León, además, el año nuevo plantea importantes retos. A lo largo de los próximos meses comenzarán las obras de construcción de la nueva planta distruibuidora de Inditex para el noroeste de España, en el polígono industrial de Onzonilla. Es una buena noticia porque representa el triunfo de la inversión empresarial en una provincia que sufre la desindustrialización frecuentemente apoyada por la Administración regional. Esa misma administración que creó el parque empresarial de Boecillo -en Valladolid- como polo de atracción de las inversiones tecnológicas castellanas y leonesas, y fomentó el asentamiento industrial en Burgos, condenando a las otras siete provincias de la comunidad autónoma a un "búsquese usted la vida y, si puede, plantee alternativas al desarrollo".
León es una provincia de vida agradable, con inquietudes culturales y una riqueza histórica muy destacada. Pero desde hace décadas sufre las consecuencias de la reconversión industrial, la crisis minera y, más recientemente, la redefinición agrícola y ganadera impuestas por Europa. Con este panorama, es urgente encontrar nuevas vías de desarrollo y, en este sentido, la implantación de nuevas empresas contribuye a la formación de un tejido industrial potente y competitivo con efectos sobre el empleo y la actividad comercial.
Sería bueno que este año asista a nuevas implantaciones de este tipo. Sus consecuencias se dejarían ver sobre el conjunto de la sociedad leonesa y es bien sabido que una sociedad solvente resuelve muchos de sus problemas de convivencia. La internacionalización de la ciudad -el 20 y 24 de febrero, León se hermanará con la ciudad portuguesa de Braganza- también ayudará a ese propósito.
Estamos en el inicio de un año que promete ilusiones y plantea oportunidades. Esperemos ser capaces de aprovecharlas y de hacer que este 2006 recién nacido marque un hito en nuestra historia reciente, un hito de prosperidad y equilibrio.
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